El portavoz del gobierno griego, Pavlos Marínakis, se distanció de las declaraciones contundentes de Dimitris Avramópulos, quien calificó de “tonterías” ciertas acusaciones. Avramópulos, sin embargo, ha recibido apoyo del ministro Yannis Chrysochoidis. La postura de Marínakis sugiere una divergencia interna en el gobierno respecto a la gestión de las investigaciones en curso. El portavoz enfatizó que la justicia será la encargada de emitir un veredicto final sobre el asunto. Esta situación ha generado debate público sobre la independencia judicial y la influencia política. Chrysochoidis, por su parte, no ha especificado el alcance de su apoyo a Avramópulos. El incidente pone de manifiesto posibles fisuras dentro de la coalición gobernante.
