El magnate minero Andrew Forrest defendió las políticas de acuerdos con pueblos originarios de su empresa, Fortescue Metals Group, tras una decisión judicial. Un tribunal ordenó a la compañía pagar 150 millones de dólares australianos en compensación a los Yindjibarndi, un pueblo indígena de Australia Occidental. La compensación se relaciona con la explotación minera en tierras tradicionales de los Yindjibarndi. Forrest argumentó que la empresa siempre ha buscado acuerdos justos y beneficiosos para las comunidades indígenas. La decisión judicial se considera un hito importante en la defensa de los derechos de los pueblos originarios sobre sus tierras. El caso subraya la creciente importancia de reconocer y compensar a las comunidades indígenas por el uso de sus territorios ancestrales. Se espera que esta resolución siente un precedente para futuras negociaciones y litigios relacionados con derechos nativos en Australia.