Las pantallas Mini LED, que alguna vez dominaron el mercado de gráficos y videojuegos, están experimentando una rápida disminución en su popularidad entre los usuarios más exigentes. Este declive se debe a cinco deficiencias clave que han afectado su rendimiento y atractivo. A pesar de su promesa inicial, los usuarios están optando por deshacerse de estos monitores. Los problemas incluyen inconsistencias en el brillo, dificultades para evitar el efecto "blooming" alrededor de objetos brillantes, altos costos de producción que se traducen en precios elevados para el consumidor, y una disponibilidad limitada de contenido optimizado para esta tecnología. Además, la competencia de otras tecnologías de visualización, como OLED, ha aumentado, ofreciendo alternativas más atractivas. Esta combinación de factores ha llevado a una venta masiva de pantallas Mini LED por parte de usuarios conocedores de la tecnología.