El análisis destaca la particular inteligencia de Javier Milei, diferenciándola radicalmente de la corriente liberal y democrática convencional. Se argumenta que su intelecto no emana de los principios del liberalismo occidental, sino de una fuente distinta y opuesta: el anti-liberalismo. Esta perspectiva sugiere que las ideas de Milei se fundamentan en un rechazo a los valores y sistemas establecidos. La reflexión implica que anticipar su accionar basándose en modelos liberales tradicionales sería un error. Se cuestiona la capacidad de predecir sus decisiones a través de las lentes del pensamiento político usual. El texto apunta a una naturaleza profética, aunque atípica, en su visión, siendo poco probable que se ajuste a las predicciones convencionales.