El presidente Javier Milei enfrenta una semana de alta tensión política y social. La visita de Kristalina Georgieva, directora del FMI, generó expectativas sobre el apoyo al plan económico del gobierno argentino. Paralelamente, se produjo un tenso cruce de declaraciones con el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, exacerbando las diferencias regionales. A esto se suma un paro nacional convocado por la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), en rechazo a las medidas de ajuste implementadas por la administración Milei. La oposición argentina ha reaccionado a las políticas del presidente, incrementando el debate público sobre el rumbo del país. El seguimiento minuto a minuto de las decisiones presidenciales y las reacciones de distintos actores definen el escenario actual. La combinación de estos eventos configura un panorama desafiante para el nuevo gobierno.