Endurance Daniel, una joven nigeriana de 23 años, relató las terribles condiciones que enfrentó durante su intento de migrar a través de Libia. Daniel y otros migrantes se vieron obligados a beber su propia orina para evitar la deshidratación en el desierto debido a la falta total de agua. Su testimonio revela la desesperada situación a la que se enfrentan los migrantes en rutas peligrosas hacia Europa. La joven compartió su experiencia al regresar a Nigeria, destacando la crueldad de las condiciones en el desierto. Este caso pone de manifiesto los riesgos mortales que implica la migración irregular. La historia de Daniel busca crear conciencia sobre las dificultades que enfrentan quienes buscan una vida mejor a través de estas rutas. Su relato fue publicado por Vanguard News, un medio nigeriano.