La posible distensión entre Estados Unidos e Irán no asegura la estabilidad regional en Oriente Medio, sino que abre la puerta a una nueva competencia por la influencia. Varios actores aspiran a convertirse en la principal potencia en la región tras un eventual acuerdo. Esta nueva dinámica podría generar nuevas tensiones y desafíos geopolíticos. El artículo analiza quiénes son estos actores y cuáles son sus fortalezas para alcanzar el liderazgo. Se anticipa un escenario post-conflicto complejo, donde la búsqueda de la hegemonía regional será un factor clave. La estabilidad a largo plazo dependerá de la capacidad de estos actores para gestionar sus ambiciones y evitar una escalada de conflictos.
