Las importaciones de crudo iraquí por parte de Corea del Sur disminuyeron notablemente en abril de 2026, según datos recientes. Esta caída se atribuye a interrupciones en el suministro provocadas por el conflicto en curso en Medio Oriente. La situación afecta directamente el comercio petrolero entre ambos países. Las fuentes indican que la inestabilidad regional es el principal factor detrás de la reducción. Aunque no se especifican cifras exactas, el descenso es considerado significativo por analistas del sector. Se espera que la situación continúe monitoreándose de cerca para evaluar el impacto a largo plazo en el mercado energético. La dependencia de Corea del Sur del petróleo iraquí hace que sea vulnerable a las tensiones geopolíticas en la región.