Un número creciente de mujeres está optando por la creación de microgranjas florales como una vía de inversión personal y profesional. Este movimiento permite a las emprendedoras iniciar nuevas carreras enfocadas en la agricultura a pequeña escala. Sin embargo, el camino hacia la rentabilidad presenta desafíos significativos en el mercado actual. El principal obstáculo es la fijación de precios de sus productos frente a los gigantes de la industria floral. Estas grandes corporaciones dominan el mercado con costos operativos reducidos y precios competitivos. A pesar de ello, el interés por cultivar flores locales sigue en aumento. El objetivo de estas mujeres es establecer modelos de negocio sostenibles y autónomos.