El reciente anuncio de que 15 restaurantes neozelandeses recibieron estrellas Michelin se ve empañado por revelaciones sobre una estrategia de marketing engañosa. Documentos desclasificados muestran que Tourism New Zealand (TNZ) minimizó los riesgos y las posibles desventajas de la inversión de 8 millones de dólares en la llegada de la guía Michelin al país. La justificación original para atraer a Michelin omitía información crucial sobre el costo real y el retorno esperado de la inversión. La TNZ parecía más enfocada en la promoción que en una evaluación honesta del proyecto. Expertos cuestionan si el beneficio turístico justifica el gasto significativo, especialmente considerando que el informe interno destacaba la posibilidad de que pocos restaurantes obtuvieran estrellas. La falta de transparencia levanta interrogantes sobre la responsabilidad de TNZ en la gestión de los fondos públicos y la veracidad de sus campañas de promoción. Este caso plantea debates sobre la ética en el marketing turístico y la importancia de la rendición de cuentas.