Miles de aficionados mexicanos han mostrado un sorprendente apoyo a la selección de Irán en el Mundial de Qatar, considerándola “su segundo equipo”. El respaldo se debe a la histórica relación de solidaridad entre México e Irán, así como a la percepción de que ambos países comparten similitudes culturales y desafíos políticos. Aficionados como Alan Romero viajaron largas distancias para alentar a Irán en sus partidos, demostrando un fervor comparable al que sienten por su propia selección. Esta inusual muestra de apoyo ha generado una atmósfera festiva en los estadios y redes sociales, con banderas y cánticos iraníes mezclándose con los mexicanos. El fenómeno ha llamado la atención de medios internacionales, destacando la fuerza de la conexión entre ambas aficiones. El apoyo mexicano busca expresar una forma de resistencia y solidaridad global en el contexto del torneo.
