Dos periodistas deportivos mexicanos fueron detenidos en la provincia de Gauteng, Sudáfrica, bajo la sospecha de haber utilizado un dron sobre una institución educativa judía. Los periodistas se declararon culpables de violar el espacio aéreo y pagaron una multa para ser liberados. Relataron haber sido tratados como "terroristas" y permanecieron una semana bajo custodia. Las autoridades sudafricanas inicialmente consideraron la operación del dron como una amenaza potencial a la seguridad. Tras el pago de la multa y la resolución del caso, los periodistas pudieron regresar a México. El incidente generó preocupación sobre la interpretación de actividades inocentes como actos de terrorismo.