Durante su debut en el Mundial, Lionel Messi generó controversia por una falta sobre el capitán argelino en el minuto 31, que algunos consideraron merecedora de tarjeta roja. El incidente ocurrió en la noche en que Messi se consagró como el máximo goleador histórico en Mundiales. Tras marcar el primer gol, el astro argentino rompió en llanto, revelando posteriormente que había pasado “días complicados”. Messi no especificó la naturaleza de sus dificultades, pero su emotividad captó la atención de los medios y aficionados. El partido continuó con tensión, pero Argentina finalmente aseguró la victoria. La actuación de Messi, marcada por el récord y la emoción, dominó la conversación post-partido. El árbitro no mostró la tarjeta roja a Messi a pesar de las protestas.