Lionel Messi protagonizó una noche de contrastes en el partido contra Argelia, que Argentina ganó 3-0. El astro argentino marcó un hat-trick, mostrando una gran emoción tras su primer gol, explicando posteriormente el origen de sus sentimientos. Sin embargo, su actuación se vio empañada por una fuerte entrada que podría haberle valido una tarjeta roja. La acción, en la que Messi pisó la tobillera de un rival, generó debate sobre si debió ser expulsado del encuentro. El jugador no recibió ninguna amonestación por la jugada. La victoria consolida a Argentina en su camino hacia la siguiente fase del torneo. La actuación de Messi, entre el talento y la controversia, fue el centro de atención post-partido.
