La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, ha calificado de “arriesgado” el acuerdo alcanzado por Donald Trump sobre el diésel ruso, argumentando que legitima a Moscú. Sus declaraciones se producen después de que Trump sugiriera que podría permitir a Italia comprar diésel ruso. La réplica rusa no se hizo esperar, calificando las preocupaciones de Italia como inmiscución. Mientras tanto, las resoluciones de la mayoría en la Cámara y el Senado italianos han recibido luz verde. Meloni defendió la postura de su gobierno, rechazando acusaciones de belicismo y afirmando que quienes difunden tales afirmaciones lo hacen con pleno conocimiento de la falsedad. La situación genera tensión diplomática entre Roma, Moscú y Washington. El debate se centra en las implicaciones geopolíticas del suministro de energía y la dependencia de los combustibles fósiles rusos.