La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, critica a España en relación con la crisis migratoria en Ceuta, generando controversia. Este ataque llega poco después de que Italia solicitara solidaridad europea, incluyendo la de España, para gestionar la situación en Lampedusa en 2023. La ironía reside en que, mientras critica a España, el gobierno italiano continúa con procesos de regularización masiva de inmigrantes. Esta postura se percibe como una hipocresía política por parte de Meloni. La situación plantea interrogantes sobre la verdadera solidaridad entre países europeos frente a los desafíos migratorios. El revés de la situación evidencia una falta de consistencia en las políticas migratorias y las declaraciones oficiales de Roma. La crisis en Ceuta sirve como telón de fondo para esta disputa diplomática.