Dos médicos del hospital Monaldi de Nápoles han sido suspendidos de sus funciones tras la muerte del niño Domenico Caliendo, quien falleció a causa de complicaciones derivadas de un trasplante de corazón. El doctor Oppido ha sido suspendido por 12 meses, mientras que el doctor Bergonzoni lo ha sido por 7. La suspensión fue ordenada tras una investigación sobre las circunstancias del trasplante. El abogado de la familia Caliendo ha calificado la medida como un "primer momento de verdad" en la búsqueda de responsabilidades. La madre del niño expresó una "pequeña satisfacción", aunque enfatizó que la decisión no devuelve a su hijo. Las autoridades continúan investigando para esclarecer completamente los hechos y determinar si hubo negligencia en el procedimiento médico.