Las autoridades judiciales holandesas han embargado 3,3 millones de euros pertenecientes a un accionista de una agencia de trabajo temporal del sector cárnico. La medida se produce tras una investigación por presunta explotación laboral de trabajadores extranjeros. Se sospecha que el empresario se apropió indebidamente de salarios destinados a estos empleados. La investigación se centra en la posible retención ilegal de fondos que correspondían a la remuneración de la plantilla. Las autoridades no han revelado detalles sobre la nacionalidad de los trabajadores afectados ni el período de tiempo en que se habría producido el fraude. El embargo busca asegurar la disponibilidad de fondos para posibles indemnizaciones a las víctimas y continuar con la investigación en curso. Se espera que el caso arroje luz sobre las condiciones laborales en el sector cárnico, conocido por el uso de mano de obra temporal.
