Francia tuvo un comienzo difícil en su partido contra Senegal, recibiendo una clara demostración de fútbol por parte del equipo africano. Inicialmente, el rendimiento francés fue superado por el de Senegal, generando preocupación en el equipo galo. Sin embargo, la situación cambió drásticamente con la activación de Kylian Mbappé, quien revitalizó el ataque francés. Mbappé demostró su calidad y capacidad goleadora, marcando un gol crucial. Su actuación individual fue fundamental para cambiar el rumbo del encuentro. El gol de Mbappé representó un punto de inflexión en el partido, permitiendo a Francia reaccionar ante la adversidad. La victoria final se atribuye en gran medida a la respuesta de Mbappé tras un inicio complicado.
