El 19 de noviembre, ciudades de toda Corea del Sur se vieron inundadas por una ola de fervor patriótico durante el segundo partido de la fase de grupos del Mundial de Norteamérica 2026. A pesar de la derrota del equipo nacional de fútbol, los aficionados demostraron un apoyo incondicional. La cobertura mediática destaca el ambiente de entusiasmo y camaradería que se vivió en las calles y lugares públicos. Miles de personas se congregaron para animar a la selección, mostrando banderas y cantando canciones de apoyo. Aunque el resultado no fue el esperado, el espíritu deportivo y el orgullo nacional prevalecieron. La afición surcoreana expresó su decepción, pero también reconoció el esfuerzo del equipo. El evento subraya la pasión del país por el fútbol y su compromiso con su selección nacional.
