Maricarmen Abascal, de 87 años, fue desahuciada de su apartamento en Madrid en septiembre, lo que provocó amplias protestas. El propietario finalmente cedió y le permitió regresar a su vivienda. Sin embargo, falleció el miércoles en un hospital de la capital española. El desahucio inicial generó indignación y movilización social en Madrid. Su caso se convirtió en un símbolo de la problemática de los desahucios en España. A pesar de recuperar su hogar, su salud se deterioró. Su muerte ha reavivado el debate sobre la protección de las personas mayores y vulnerables en Madrid.