El Presidente Marcos expresó su decepción por la suspensión de la Planta Nuclear de Bataan, una instalación que lleva más de cuatro décadas inactiva. El mandatario filipino argumentó que actualmente existe una creciente preocupación entre la población por el acceso a electricidad asequible, sin importar su origen. Marcos sugirió que la planta podría haber contribuido a solucionar los problemas de suministro energético del país. La decisión de detener el proyecto, según el Presidente, no consideró la necesidad actual de energía en Filipinas. La reflexión de Marcos surge en un contexto de búsqueda de soluciones para garantizar la estabilidad y el costo razonable del suministro eléctrico a nivel nacional. El debate sobre la energía nuclear en Filipinas se reaviva con estas declaraciones presidenciales.