Un tiroteo en una escuela secundaria pública de Manila, Filipinas, dejó al menos tres estudiantes muertos y veinte heridos el lunes. El ataque fue perpetrado por dos compañeros de clase, según las autoridades. El incidente ha provocado una revisión inmediata de los protocolos de seguridad en las escuelas del país. Las autoridades investigan los motivos del ataque y buscan determinar cómo los agresores obtuvieron acceso a armas de fuego. Este suceso reaviva el debate sobre el control de armas y la seguridad en los centros educativos filipinos. El gobierno ha prometido fortalecer las medidas de protección para prevenir futuras tragedias. La comunidad educativa se encuentra consternada por el incidente y exige respuestas.