Un hombre fue procesado en Argentina después de dejar un riñón en el aeropuerto de Buenos Aires como una supuesta broma a una amiga. Taxistas alertaron a las autoridades al encontrar una conservadora sospechosa, temiendo que contuviera un explosivo. La situación escaló rápidamente, requiriendo peritajes para determinar el origen del órgano encontrado. Las pruebas confirmaron que efectivamente se trataba de un riñón humano, lo que provocó una investigación penal. El hombre enfrenta cargos por causar alarma pública y otros delitos relacionados con la manipulación de restos humanos. El incidente generó gran conmoción y puso en evidencia la necesidad de mayor seguridad en los aeropuertos. La “broma” tuvo consecuencias graves y demostró una total falta de consideración.