La fiscalía neerlandesa ha solicitado una pena de cuatro años de prisión para un hombre de 59 años acusado de una violación ocurrida en 1990 en Bodegraven. El agresor fue identificado gracias a pruebas de ADN y posteriormente confesó el delito. La víctima, que en el momento de la agresión tenía 14 años, se enfrentó al acusado en la corte, expresando su dolor y acusándolo de haber evitado la justicia durante décadas. El hombre, originario de Altena, había permanecido en silencio durante 35 años, alegando haber buscado a la madre de la víctima pero haber sucumbido a sus impulsos. La investigación se reabrió tras una coincidencia de ADN con una base de datos del Reino Unido, donde el sospechoso había sido investigado en 2003. Aunque fue exonerado en el caso británico, el ADN lo vinculó con la violación en los Países Bajos. El hermano del acusado había sido arrestado previamente basándose en un retrato robot, pero la evidencia de ADN no coincidía completamente en ese momento. El sospechoso admitió el crimen tras ser detenido, describiendo el hecho como un alivio.
