Un hombre de 47 años ha sido acusado por las autoridades tras un intento de introducir un alijo de drogas valorado en un millón de dólares en la prisión de Townsville, Australia. El individuo presuntamente intentó realizar la entrega utilizando un dron. Las autoridades no han revelado detalles específicos sobre el tipo de drogas involucradas en el intento de contrabando. Este incidente destaca la creciente preocupación por el uso de drones en actividades ilegales, específicamente en el contexto penitenciario. La policía ha intensificado la vigilancia para prevenir este tipo de operativos. Se espera que el acusado comparezca ante un tribunal en los próximos días para enfrentar los cargos. Este caso marca un nuevo desafío para la seguridad en las prisiones australianas.