Un lector denunció que un hombre, presentándose como “fotógrafo oficial”, tomó fotografías durante un funeral en Mirogoj y posteriormente cobró 155 euros en efectivo a la familia del fallecido. El individuo justificó el monto, alegando que era un precio por debajo del habitual. La familia, vulnerable en un momento de duelo, se sintió obligada a pagar por el servicio inesperado. Este incidente ha generado controversia sobre la ética profesional y la explotación de personas en momentos de vulnerabilidad en Mirogoj. Las autoridades locales no han comentado aún sobre el caso, pero se espera una investigación sobre las prácticas del fotógrafo en el cementerio de Mirogoj. La acción ha provocado indignación en la comunidad y un debate sobre la necesidad de regular este tipo de servicios.