Un hombre de 29 años se presentó ante un tribunal en Pilsen, República Checa, acusado de agresión en estado de embriaguez, a pesar de haber apuñalado fatalmente a su hermano e herido gravemente a su padre. El incidente ocurrió después de que el acusado, armado con dos cuchillos de cocina, atacara a sus familiares. Su hermano falleció en el lugar debido a las heridas, mientras que su padre sobrevivió milagrosamente. La acusación se reduce a un delito menor debido a un dictamen psiquiátrico que determinó que el hombre no estaba en pleno uso de sus facultades mentales en el momento del ataque. El tribunal considera que, debido a su estado de intoxicación, no puede ser juzgado por los delitos de asesinato y tentativa de asesinato. El caso ha generado debate sobre la responsabilidad penal en situaciones de alteración mental inducida por el alcohol.