Malí y Burkina Faso se han sumado a Níger en la decisión de retirarse de la Corte Penal Internacional (CPI). Los tres países, miembros de la Alianza de los Estados del Sahel, formalizaron su salida mediante una comunicación enviada al Secretario General de la ONU, quien confirmó su partida el 30 de junio. Esta acción representa una denuncia por parte de los gobiernos de lo que perciben como una falta de imparcialidad en la CPI. Los países acusan a la corte de politizar los derechos humanos y de no actuar con objetividad. La decisión refleja tensiones crecientes entre estos estados y las instituciones internacionales occidentales. Se espera que este retiro pueda complicar investigaciones sobre posibles crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad cometidos en la región.

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