Existe una creciente oposición en Malasia contra la construcción de nuevos centros de datos, impulsada por preocupaciones sobre el consumo de agua y electricidad. Los críticos citan cifras alarmantes, pero estas representan el peor escenario posible de la industria, no el modelo que Malasia está implementando. Si bien los temores son comprensibles, la información presentada a menudo es inexacta y exagera el impacto potencial. El gobierno busca atraer inversiones en este sector tecnológico, vital para el crecimiento económico. Es crucial una discusión informada basada en datos reales y tecnologías más eficientes. Malasia se enfoca en desarrollar centros de datos modernos y sostenibles, optimizando el uso de recursos. La desinformación podría frenar el desarrollo de una industria clave para el futuro digital del país.