Los principales fabricantes de automóviles europeos, Volkswagen, Stellantis y Renault, han solicitado formalmente a la Unión Europea el establecimiento de nuevas regulaciones de origen, denominadas “Made in Europe”. Esta petición busca garantizar un nivel mínimo de valor añadido dentro de la región para los vehículos comercializados. Las empresas argumentan que estas normas son cruciales para proteger la industria automotriz europea frente a la creciente competencia internacional, especialmente de fabricantes asiáticos. La propuesta apunta a asegurar la sostenibilidad de la producción y el empleo en Europa. Los detalles específicos de las regulaciones propuestas no se han divulgado completamente, pero se espera que incluyan criterios sobre el porcentaje de componentes y procesos de fabricación que deben realizarse en Europa. La iniciativa refleja la preocupación por la dependencia de la cadena de suministro y la necesidad de fortalecer la autonomía estratégica de la industria automotriz europea.
