La Comunidad de Madrid consideró la adquisición de una vivienda de 4 millones de euros en el paseo del Pintor Rosales antes de optar por el apartamento en Chamberí cuya compra ha generado controversia. El encargo a la inmobiliaria de lujo, responsable de la venta del ático en Chamberí, especificaba la búsqueda de una propiedad entre 250 y 400 metros cuadrados con una terraza amplia. Esta búsqueda inicial revela que la administración regional estaba interesada en adquirir una vivienda de alto standing. La solicitud de características detalladas sugiere una operación inmobiliaria con requisitos específicos. Aunque finalmente se adquirió el apartamento en Chamberí, la búsqueda previa demuestra un interés en otras opciones de lujo en Madrid. La operación sigue generando debate público en relación con el gasto público y la transparencia.