Mac DeMarco, conocido por su estilo "antipop", ofreció un concierto sorprendente en el Budapest Park. Su apariencia casual, incluso descuidada, contrastó con el escenario. A pesar de representar una estética de otra época, el espectáculo no se centró en la nostalgia. El artista cautivó al público con una presentación que desafió las expectativas. El concierto demostró la vigencia y el atractivo de su música. DeMarco consolidó su imagen de artista impredecible y auténtico en la capital húngara.