Un restaurante en Luleå, Suecia, utilizó carteles publicitarios que imitaban a los de los partidos políticos durante la campaña electoral, generando confusión en la ciudad. La acción, descrita como una "estafa" o "coup" publicitario, se realizó sin la autorización correspondiente del municipio. Tras ser alertadas, las autoridades locales exigieron al establecimiento retirar los carteles. Según el jefe de calles, Patrik Ruumensaari, el restaurante desconocía la necesidad de obtener un permiso para este tipo de publicidad. El incidente resalta la importancia de cumplir con las regulaciones electorales y de publicidad en espacios públicos. El restaurante retiró los carteles una vez notificado del incumplimiento. El caso generó debate sobre los límites de la publicidad creativa en contextos políticos.