Los partidos leales a Francia, liderados por Sonia Backès, aspiran a obtener una victoria significativa en las elecciones provinciales del 28 de junio en Nueva Caledonia. Buscan capitalizar las divisiones existentes entre los partidos independentistas y centristas, dos años después de los disturbios que afectaron al territorio. El objetivo principal es restaurar la situación política y social anterior a las revueltas. Los partidarios de Francia confían en una "vaga azul" –una victoria contundente– para influir en el futuro de Nueva Caledonia. Este proceso electoral es considerado crucial para la estabilidad y dirección del archipiélago. La campaña se centra en la promesa de recuperar la calma y el orden tras un período de tensión. El resultado de estas elecciones podría redefinir el panorama político de Nueva Caledonia.