El golfista irlandés Shane Lowry admitió sentirse afectado por la presión psicológica durante las rondas finales de torneos, un problema que espera resolver para el US Open. Lowry expresó su frustración por no poder mantener la calma en los últimos momentos de la competencia, lo que ha afectado su desempeño. A pesar de esto, se muestra optimista ante el desafío que representa el campo de Shinnecock Hills. El jugador de Offaly reconoció la dificultad del recorrido y la importancia de evitar errores que puedan complicar su juego. Lowry se enfoca en controlar sus emociones y en ejecutar su estrategia para tener una buena actuación en el US Open. Confía en que, si logra superar sus errores pasados, podrá competir al más alto nivel. El torneo se presenta como una oportunidad para demostrar su capacidad y superar sus limitaciones mentales.