La Defensa holandesa (EOD) ha emitido una advertencia sobre la exposición de granadas de fósforo y otras municiones debido a los bajos niveles de los ríos. El principal riesgo radica en la facilidad con la que estas granadas pueden encenderse, pudiendo provocar una explosión posterior. Las autoridades instan al público a no tocar estos objetos, sino a contactar a la policía inmediatamente. Un incidente reciente en Doornenburg involucró a pescadores que encontraron granadas en un banco de arena expuesto, una de las cuales contenía fósforo y comenzó a incendiarse al entrar en contacto con el aire. Afortunadamente, el explosivo no detonó, pero la situación ilustra el peligro potencial. Esta munición data de la Segunda Guerra Mundial, cuando el fósforo era un aditivo común, y fue posteriormente depositada en los ríos. Con el paso del tiempo, sus envoltorios se han vuelto porosos, aumentando el riesgo de accidentes al manipularlos. Hasta el momento, las notificaciones sobre municiones expuestas han sido limitadas, pero la EOD mantiene la alerta.