Catorce personas fueron detenidas tras enfrentamientos entre manifestantes y la policía en Londres, durante un evento inmobiliario israelí celebrado en una sinagoga. Cientos de activistas se manifestaron en contra del evento, alegando que promocionaba viviendas en asentamientos israelíes en territorio palestino ocupado, acusación negada por los organizadores. La protesta generó disturbios y requirió la intervención policial. Diversos legisladores también expresaron su oposición al evento. El Consejo de Representantes de los Británicos Judíos manifestó su profunda preocupación por los incidentes y la alteración del orden público. La policía continúa investigando los hechos y las circunstancias que llevaron a las detenciones. El evento, pese a la controversia, continuó su curso.