Las recientes olas de calor en el Reino Unido han provocado la sequía del suelo arcilloso bajo gran parte de Londres, causando hundimientos y grietas en viviendas. Si bien este fenómeno no es nuevo, la persistente sequía ha intensificado el problema, haciéndolo más visible para los residentes. La situación en Londres es preocupante, pero palidece en comparación con la crisis que enfrenta Yakarta, Indonesia. La capital indonesia, con diez millones de habitantes, se hunde a un ritmo alarmante debido a la extracción excesiva de agua subterránea. La gravedad de la situación ha obligado a Indonesia a buscar una nueva capital para el país, evidenciando el impacto del cambio climático y la gestión de recursos hídricos. Este hundimiento representa una seria amenaza para la infraestructura y la seguridad de millones de personas.