Lingayen, capital de la provincia de Pangasinan en Filipinas, fue declarada en estado de calamidad ayer. Esta decisión se tomó debido a las extensas inundaciones y los daños generalizados causados por el monzón del suroeste y los ciclones tropicales Luis, Maymay y Neneng. Las fuertes lluvias provocaron un impacto significativo en la región, afectando a numerosos residentes y la infraestructura local. La declaración de estado de calamidad permitirá la rápida movilización de recursos y asistencia para los afectados. Se espera que las autoridades evalúen completamente los daños para implementar medidas de recuperación efectivas. La situación exige una respuesta coordinada para atender las necesidades urgentes de la población.

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