Bobby Weaver ha sido condenado a cadena perpetua por el asesinato de su vecino, David Thornton, de 58 años. El juez Paul Smith calificó el crimen como un acto de "sangre fría". Weaver ocultó el cuerpo de Thornton en un congelador tras el homicidio. La sentencia se dictó tras un juicio donde se presentaron pruebas contundentes de la culpabilidad del acusado. El caso ha generado conmoción en la comunidad local debido a la brutalidad del crimen y el intento de ocultamiento del cuerpo. La fiscalía había solicitado la cadena perpetua, argumentando la premeditación y la gravedad de los hechos. La defensa, por su parte, intentó argumentar problemas de salud mental, sin éxito ante el jurado.