Cientos de familias en La Guaira, Venezuela, se encuentran viviendo en campamentos transitorios debido a la falta de empleo y movilidad reducida, agravada por el miedo a futuros desastres naturales. A pesar de la temporalidad incierta de su situación, estas comunidades demuestran una notable capacidad de reinvención y recurren a la ayuda mutua para sobrevivir. La vida en estos campamentos se caracteriza por la precariedad, pero también por la solidaridad y la búsqueda constante de soluciones. Las familias enfrentan desafíos significativos para cubrir sus necesidades básicas y mantener la esperanza en un futuro más estable. La situación pone de manifiesto la vulnerabilidad de las poblaciones costeras ante eventos adversos y la importancia de fortalecer las redes de apoyo comunitario. La reconstrucción de sus vidas depende de la asistencia y la oportunidad de regresar a un entorno seguro y digno.