El grupo comercial alemán Schwarz, propietario de las cadenas Lidl y Kaufland, ha dejado de incluir vehículos totalmente eléctricos en sus pedidos de coches de empresa en Alemania. La decisión se basa en la incertidumbre actual del mercado automovilístico y los cambios regulatorios en curso. La empresa no especifica si esta medida afectará a otros mercados donde opera, como la República Checa. Esta pausa en la adquisición de vehículos eléctricos implica una reevaluación de su estrategia de movilidad corporativa. La situación de mercado y las nuevas normativas podrían influir en futuras decisiones sobre la electrificación de su flota. Se espera que la empresa observe de cerca la evolución del sector antes de retomar posibles compras de vehículos eléctricos.