Una investigación independiente reveló que los exconcejales de Lelystad, Dennis Grimbergen y Annemiek Messelink-Dijkstra, mostraron un comportamiento intimidatorio e indeseable durante su mandato. Los informes, elaborados por la firma Necker a petición del alcalde, detallan un patrón de lenguaje amenazante y despectivo hacia funcionarios y directivos municipales. Messelink-Dijkstra, en particular, se caracterizó por menospreciar a los empleados y afirmar su autoridad de manera autoritaria, rechazando el asesoramiento técnico. Grimbergen también realizó comentarios despectivos y ofensivos sobre sus colegas y el personal municipal. Ambos concejales renunciaron en enero, anticipándose a una posible moción de censura tras un debate sobre el clima laboral en el ayuntamiento. Los exconcejales niegan las acusaciones y rechazan las conclusiones del informe. La investigación contribuyó a identificar una cultura laboral con escaso margen para la discrepancia.