Houssein Hamze, rescatado de un atentado con bomba en 2006 gracias a su perro, dedicó su vida a proteger a los animales abandonados. Fundó un refugio en su aldea libanesa, ofreciendo comida y agua a animales desplazados a pesar de la amenaza de ataques con drones. Su compromiso inquebrantable atrajo atención y donaciones internacionales, permitiéndole mantener su misión de promover la bondad hacia los animales. Hamze se negó a abandonar Líbano en 2026, priorizando el cuidado de cientos de animales vulnerables. Su historia es un testimonio de gratitud y compasión. La valentía de Hamze ha inspirado a muchos a apoyar el bienestar animal en medio de la adversidad. Este refugio se ha convertido en un símbolo de esperanza y cuidado en una región marcada por el conflicto.