Familias desplazadas en el sur de Líbano han comenzado a regresar a sus pueblos, devastados por recientes enfrentamientos. El retorno se produce en medio de una frágil tregua, cuya duración y solidez son inciertas. Los habitantes regresan para evaluar los daños y recuperar lo poco que queda de sus pertenencias, enfrentando condiciones extremadamente difíciles. La infraestructura ha sufrido graves deterioros, y los servicios básicos son limitados o inexistentes. Organizaciones humanitarias advierten sobre la necesidad urgente de asistencia para cubrir las necesidades básicas de los retornados. La situación sigue siendo volátil, y la posibilidad de una reanudación de los combates persiste, generando preocupación entre la población. El futuro de estas comunidades permanece incierto mientras la tregua se mantiene en un delicado equilibrio.