Familias de desplazados en el sur de Líbano están enterrando a sus seres queridos, combatientes de Hezbollah fallecidos en ataques israelíes, en tumbas temporales. La imposibilidad de regresar a sus aldeas fronterizas, debido a la continua inseguridad, impide realizar entierros tradicionales. En el cementerio de Haret Saida, se han excavado decenas de tumbas improvisadas en terreno pedregoso, muchas reforzadas con bloques de cemento y utilizando ataúdes de materiales de construcción. Ghada Hussein, una de las afectadas, lamenta la pérdida de su hijo y la situación precaria del entierro. Esta práctica refleja el impacto del conflicto en la población civil y el desplazamiento forzado de comunidades enteras. La falta de un retorno seguro a sus hogares perpetúa la necesidad de soluciones temporales para el duelo y el entierro de los fallecidos. La situación subraya la gravedad de la crisis humanitaria en la región.