El Líbano condenó enérgicamente un ataque israelí en el sur del país, desencadenado tras un ataque con drones que hirió a tres soldados israelíes, incluyendo un oficial. Según la oficina del primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, los bombardeos fueron una represalia por el incidente. El ataque israelí resultó en la muerte de once personas, entre ellas tres niños y dos mujeres, y dejó aproximadamente veinte heridos. Las autoridades libanesas expresaron su fuerte rechazo a la ofensiva, calificándola de agresión. Este incidente agrava las tensiones en la región, reavivando preocupaciones sobre una escalada del conflicto. La comunidad internacional observa con preocupación la situación y urge a la moderación. El número de víctimas civiles ha generado indignación y llamados a una investigación.