Un nuevo alto el fuego en Líbano fue alcanzado a través de negociaciones directas entre Israel y Hezbolá, excluyendo al gobierno libanés del proceso. El acuerdo se anunció el viernes 19 de junio, tras un día de intensos enfrentamientos. Este recrudecimiento de la violencia en Líbano se considera un factor clave en el aplazamiento de las conversaciones entre Estados Unidos e Irán, programadas originalmente en Suiza. Irán condicionó la reanudación de las negociaciones a un cese de hostilidades en territorio libanés. El nuevo alto el fuego busca estabilizar la región y facilitar un posible diálogo futuro. La exclusión del gobierno libanés en las negociaciones plantea interrogantes sobre su papel en la resolución del conflicto. La situación sigue siendo frágil y la estabilidad a largo plazo depende del cumplimiento del acuerdo.