La diputada del Likud, May Golan, instó al sector ultraortodoxo a modificar su estrategia de protesta en relación con las leyes de reclutamiento y las residencias estudiantiles. Golan propuso trasladar las manifestaciones a las residencias de altos funcionarios del sistema judicial, incluyendo a la fiscal general Gali Baharav-Miara y a otros jueces. Argumentó que las protestas deberían interrumpir el orden público de aquellos que, según ella, han estigmatizado a la comunidad ultraortodoxa. La diputada sugirió que las protestas a gran escala impactarían a los ciudadanos en general, mientras que en el entorno de los "perseguidores" prevalecería la calma. Su declaración busca intensificar la presión sobre el sistema judicial en medio de la controversia por las reformas legales propuestas. La propuesta ha generado debate sobre la legitimidad de las protestas frente a domicilios privados.